Marc Jacobs es un maestro en el arte de la mezcla, un tema que, aunque pueda parecer baladí, debería ser considerada materia de examen para cualquier diseñador. Sus estilismos son siempre impactantes y potentes –en consonancia con su ropa, por supuesto-, pero en su colección de primavera-verano 2010 para la firma Louis Vuitton, de la que es director creativo, Jacobs da un salto cualitativo en un alarde de efectismo estético sin precedentes.