Tras la romántica y suave silueta drapeada de invierno, Nicolas Ghesquière regresa a su discurso futurista y un tanto agresivo el cual, dicho sea de paso, maneja a la perfección. Sin embargo, su nueva colección no tiene nada que ver con los vestidos empolvados y las escamas de aluminio que adoptó en la propuesta para la temporada primavera-verano 2009.