El retorno de las siluetas amplias protagoniza muchas de las propuestas de la pasarela neoyorquina. El desfile de Derek Lam no es una excepción, basando en el juego masculino-femenino la línea argumental sobre la que gira toda la colección: pantalones amplios, blusas, vestidos túnica, chalecos, cinturas marcadas... La maestría del diseñador se demuestra en algo difícil de lograr, que esas siluetas anchas y cómodas no hagan perder a la mujer que las lleva ni un ápice de su sex-appeal y atractivo, gracias a los tejidos con los que enriquece cada prenda -chifon, seda, crochet...- y a un estilismo que hace de cada combinación de prendas un acierto en sí misma.