"Es el nuevo ejecutivo llevado a la playa", explicaba Miuccia Prada a Style.com. Una forma muy clara y concisa de describir una propuesta bicéfala con dos ejes temáticos muy concretos. Por una parte, tenemos una serie de business looks en satén duchesse: abrigos de verano, shorts y chalecos cropped cortados a tijera en bruto y sin ningún tipo de costuras. Para enriquecer sus austeras salidas, la diseñadora italiana incluye transparentes chandeliers –brillantes gemas inspiradas en barrocos y palaciegos candelabros – aplicados a sus high-tech outfits de color gris, negro, blanco y coñac. El refinado resultado nos devuelve una Miuccia Prada sofisticada, delicada y, sin embargo accesible, en un gusto por la moda de estío que se aleja de formas rebuscadas que no favorecen.