Aunque hubo quien se sintió desconcertado durante las primeras colecciones de Nicolás Vaudelet para El Caballo, el francés ha conseguido, no sólo despejar cualquier duda acerca de su idoneidad para el puesto, sino además refrescar y sofisticar una marca un tanto anquilosada y demasiado ligada a ciertos clichés sureños.