Unas levísimas reminiscencias ochenteras han sido la única licencia que se ha permitido el diseñador Ángel Schlesser en su colección para la temporada otoño-invierno 2009/10. Los amplios blazers de siluetas duras y contundentes que se alargaban casi hasta la rodilla han sido de lo mejor de una propuesta que, aunque correcta y bien ejecutada, ha sido más bien tibia. También los trajes de dos piezas, con pantalones tobilleros y chaquetas muy cortitas, merecen ser reseñados.