Los peinados de volúmenes imposibles, pestañas pronunciadas y teatral maquillaje de colores ácidos vuelve con fuerza para la temporada otoño-invierno 2008/09 en un desfile puramente Galliano, cuyo aspecto resulta relativamente sencillo de definir: una versión ready to wear del revival de la era Kennedy, en consonancia con su desfile de Dior alta costura el pasado mes de enero. Cuando las nubes de la crisis económica aparecen, se trata de recrear una estética babydoll basada en la opulencia, el optimismo y los resplandecientes colores que poblaron la deslumbrante y extrovertida moda colorista de los años sesenta.