Después del lamentable espectáculo protagonizado por el departamento de prensa de la diseñadora que, no sólo nos ha enviado al final de la tribuna de pie, sino que nos ha insinuado que sólo pretendíamos figurar en primera fila, para después, justo cuando se han apagado las luces y ha comenzado la música llamarnos con urgencia para llenar los numerosos asientos vacíos de delante, he podido ver la colección de Amaya Arzuaga. Aquí tenéis la crónica, que es mi trabajo.