Después de su colección de costura anterior, mucho más arriesgada y conceptual y que no fue del todo entendida, Mabille ha decidido retomar la estética más clásica y hacer suya la escuela tradicional conjugándola con su particular visión de la moda.
La época victoriana se mezcla con elementos mucho más contemporáneos. De esta manera el encaje –tejido fundamental en su propuesta- se desdramatiza y se refresca gracias a los cortes relajados y a la acertada combinación de estas prendas con otras de estética minimalista, como las faldas de silueta trapecio y los pantalones capri.
En cuanto al color, el rojo y el rosa introducen el contrapunto perfecto al negro y al crema. Ese mismo efecto dulcificante es el que consiguen los lazos, que Mabille emplea para velar transparencias o para cerrar boleritos.
De toda su colección cabe destacar una chaqueta esmoquin con las solapas XXL y rematadas con un volante de tul. Por Cecilia Casero.