Ángel Schlesser elabora una colección de feminidad adaptada a la urbe. Una propuesta de líneas sobrias que consigue mediante los detalles y los materiales exquisitos marcar la diferencia. El minimalismo de siluetas limpias contrasta con las opulentas aplicaciones de plumas y pelo.
El sastre del creador se viste de invierno con mangas elaboradas a base de pelo de cabra, y los austeros vestidos de cóctel revisten sus bajos de plumas de gallo y avestruz en un ligero guiño al estilo cabaret.
Tomando patrones masculinos, Schlesser propone una serie de básicos de armario en paños de sastrería combinados con exquisitas capas de cuero marrón, y fastuosos abrigos de piel de zorro sin mangas con imponentes capuchas.
Para la noche el largo se apodera de vestidos en crepe y muselinas que juegan con las asimetrías en escotes y espaldas. Coherente con el estilo sereno de la colección, la paleta toma tonalidades neutras como el beige, negro, azul marino y caqui que se mezclan con el rosa chicle y el rojo. Por Rocío Navarro.