La diseñadora más naïf de Cibeles Madrid Fashion Week parece querer hacer un ejercicio de recrudecimiento de estilo con su colección de otoño-invierno. Pero, afortunadamente, no le sale del todo.
Sus ya clásicos vestidos de gasa y muselina con faldas de mucho vuelo y cuerpos súper ceñidos, casi bustier, se mezclan con abrigos acolchados de clara inspiración après-ski. Los colores son poco habituales para una colección de invierno y abarcan desde el naranja hasta el verde esmeralda, pasando por unos preciosos estampados florales vintage procedentes de unos archivos originales italianos. Los canesús de las blusas se trabajan profusamente, consiguiendo un efecto súper femenino. En contraposición los pantalones, de pata ancha y cortados según los preceptos de la sastrería masculina, llevan el talle hasta el infinito.
El común denominador de las prendas han sido los drapeados, que se han convertido en el eje vertebrador de casi todas las piezas, dando lugar a enrevesadas siluetas curvas que Alma demuestra dominar a la perfección.
En la propuesta de la diseñadora caben destacar los tocados de Vintage Wave de estilo años 40, así como los collares-babero con piedras de colores de María Cortés. Por Cecilia Casero.