"En mi nueva colección de alta costura planteé los diseños de forma plana, es decir, simplicidad frontal y movimiento en los laterales.", explicaba con rotundidad Karl Lagerfeld. Sus palabras se tornan precisas y definen a la perfección el espíritu de la propuesta: vestidos repletos de imaginación, de estructura sencilla y, sin embargo, dotados de gran imaginación cuando se trata de usar lazadas, plumas y el chiffon más exquisito. Las capuchas y leggins de cuero que lucían las modelos -convirtiendo el parque de Saint Cloud en una improvisada pasarela-, aportaban a la propuesta un giro urbano y futurista a los clásicos patrones de Coco Chanel. Para la noche, el Kaiser se decanta de nuevo por suntuosas capas blancas de pluma de avestruz que aportan movimiento a sus preciosistas vestidos túnica.
Tras sus veinte años al frente de Chanel, la posición prominente del diseñador alemán queda más que justificada y lo verdaderamente sorprendente de la maestría de Lagerfeld radica en su ingeniosa capacidad para concebir colecciones de Chanel en clave de Prêt-a-portèr, crucero y alta costura consiguiendo que cada una tenga identidad por sí misma.
Por Pedro Zozaya
Tras sus veinte años al frente de Chanel, la posición prominente del diseñador alemán queda más que justificada y lo verdaderamente sorprendente de la maestría de Lagerfeld radica en su ingeniosa capacidad para concebir colecciones de Chanel en clave de Prêt-a-portèr, crucero y alta costura consiguiendo que cada una tenga identidad por sí misma.
Por Pedro Zozaya