Un nuevo inversor para Lanvin

Es sabido que Lanvin necesita más fondos, y que está abierto a nuevas inyecciones de capital siempre que el accionista no pase de ser minoritario.

Redacción Condenast-profesional 22/11/2009

Colección primavera-verano 2010 de Lanvin
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  • Colección primavera-verano 2010 de Lanvin
    © Marcio Madeira


Shaw-Lan Wang, principal propietaria de Lanvin, ha visto en esta operación la oportunidad de conseguir un "partner silencioso" con el que llevar a la empresa al siguiente nivel

Un holding familiar europeo se ha convertido en accionista minoritario de la casa francesa Lanvin, en una operación que ha supuesto una inyección de capital estimada en decenas de millones de euros.

Thierry Andretta, vicepresidente ejecutivo de la compañía, no ha querido desvelar la identidad del inversor, pero sí ha adelantado que está en sintonía con el concepto de empresa "a escala humana" de Lanvin, así como a su modelo de gestión de tipo familiar.

Shaw-Lan Wang, principal propietaria de Lanvin, ha visto en esta operación la oportunidad de conseguir un "partner silencioso" con el que llevar a la empresa al siguiente nivel, en una industria cada día más dominada por los grandes players.

Más tiendas, más accesorios
Actualmente, Lanvin cuenta con 19 tiendas propias y 21 franquicias. Sus más recientes aperturas son una flagship en el Plaza 66 de Shanghai, una boutique en Mount Street (Londres), una franquicia en el Dubai Mall y varios shop-in-shops (principalmente de sus colecciones de hombre y accesorios) en Le Bon Marché (París), Isetan (Tokio) y Selfridges, Havery Nichols y Harrods (Londres).

Según Andretta, actualmente el 70% de las ventas se generan en el multimarca, y el 30%, en tiendas propias. El objetivo es alcanzar el 50-50. Los accesorios, que representan alrededor del 44% del negocio femenino, deberían llegar al 50%, según el vicepresidente.

Es sabido que Lanvin necesita más fondos, y que está abierto a nuevas inyecciones de capital siempre que el accionista no pase de ser minoritario. El año pasado, la empresa estuvo en conversaciones con una entidad ligada a la monarquía de Qatar, pero el acuerdo no llegó a cerrarse. En aquel momento, Wang pretendía vender entre el 35 y el 40% de Lanvin a un precio que hubiera situado el valor del negocio en 200 millones de euros.

En los últimos años, Lanvin ha despertado el interés de la mayoría de los grandes players de la industria, entre ellos el titán del lujo Bernard Arnault, de LVMH. Sin embargo, la mayoría de los inversores estratégicos quieren el control mayoritario de la marca, algo que Wang, que desea preservar el legado de una firma con 120 años de historia, no desea.

Elbaz, el salvador
Wang compró Lanvin a L'Oréal en 2001, y desde entonces ha intentado avanzar al mismo ritmo que sus competidores en cuanto a categorías de producto, impacto de marketing y desarrollo retail. En 2007 vendió los negocios de perfumería y cosmética a Inter Parfums por 22 millones de euros, aduciendo que necesitaba fondos para desarrollar sus líneas de prêt-à-porter y accesorios. También traspasó los derechos del negocio japonés a Itochu.

Andretta ha comentado que el acuerdo con el nuevo inversor tiene la bendición de Alber Elbaz, que en los últimos años ha revitalizado a la firma con sus vestidos ultrafemeninos, su romántica joyería y sus bailarinas de ensueño. Contar con más capital para crecer y convertir Lanvin en un player de primera línea será una gran satisfacción para el diseñador, que se unió a Wang en 2001 para rejuvenecer la marca, pero que se teme que podría ser seducido por la competencia en cualquier momento.

Mirando a Asia
Lanvin ha identificado Asia como el mercado con mayores posibilidades de crecimiento en los próximos años. En enero abrirá sus puertas una tienda 260 m2 en el nuevo centro comercial de lujo ION Orchard, en Singapur, y más adelante se inaugurará una boutique en Pekín y un nuevo buque insignia, esta vez en Hong Kong.

En 2008, las ventas de la firma subieron un 29%, hasta 140,4 millones de euros, si bien se prevé un leve descenso en 2009 previo a la esperada recuperación en 2010.

Miles Socha, WWD