Un empleado de Oriflame con doble nacionalidad, sueca e iraní, ha sido acusado en Irán por estafa piramidal y enriquecimiento ilegal, según ha anunciado el ministerio sueco de asuntos exteriores.
El 22 de agosto las autoridades cerraron las instalaciones de Oriflame en Teherán y detuvieron a cinco de sus empleados. El pasado sábado Heydar Moslehi, ministro iraní de información, acusó a la firma sueca de cosmética de venta directa de querer perjudicar la seguridad del país: "Oriflame tenía intención de combatir el sistema. La sociedad no tiene ningún fin económico".
El director financiero de Oriflame, Gabril Bennet, respondió desde Suecia: "Somos una empresa cosmética que vende directamente sus productos. No estamos implicados en ninguna actividad política". Bennet apuntó que la compañía ofrece una oportunidad de ganar dinero a 40.000 iraníes, principalmente mujeres, y calificó la acusación de "ridícula".