Parece que 2009 terminó dejando una puerta abierta a la esperanza. El gigante de lujo Richemont mostró durante los últimos tres meses del pasado año un crecimiento del 2% respecto al mismo periodo de 2008, registrando una cifra de 1.398 millones de euros. Han sido las firmas de joyería y relojes las que más se han beneficiado del incremento en ventas durante este periodo.
La compañía ha querido destacar este aumento en un entorno caracterizado por las dificultades económicas. La tendencia durante el trimestre ha sido de crecimiento constante, sobre todo en el mes de diciembre, en el que las ventas despuntaron con una subida del 12%, un beneficio motivado por la campaña navideña.
El rendimiento de las firmas de joyería ha superado la media del grupo, con una facturación un 5% por encima del mismo periodo de 2008. Cartier y Van Cleef & Arpels han registrado buenas ventas en el canal minorista.
Un 3% han elevado sus ingresos las compañías relojeras, a medida que los minoristas vuelven a incrementar sus inventarios. Ha sido el primer signo de recuperación de este segmento en 2009, tras la brusca caída del 17% que sufrieron en los seis primeros meses del ejercicio.
Los resultados de los restantes negocios del grupo, entre los que se incluyen divisiones de moda, accesorios, componentes de relojería y actividades de fabricación, han experimentado una contracción general.
Crecen Asia y América
En el análisis por regiones, Asia y América han registrado un fuerte crecimiento, impulsado en el primer caso por China y Hong Kong. En Norteamérica el aumento se deriva de una mejoría en la confianza del consumidor. Estas regiones suponen un 31% y un 16% del total de la facturación de la compañía.
Los restantes mercados han registrado caídas, con una contracción del 12% del mercado japonés y un destacado declive de las ventas en Europa -un 4% respecto al mismo periodo del año anterior-. La facturación del viejo continente supone el 41% del total del grupo.
Richemont cuenta con un porfolio de firmas internacionales en los sectores de la joyería (Cartier, Van Cleef & Arpels) y relojería (Jaeger-LeCoultre, Piaget, IWC, Baume & Mercier, Vacheron Constantin, Officine Panerai, A. Lange & Söhne and Roger Dubuis), así como la licencia de relojes y joyas de Ralph Lauren. Asimismo, es propietario de la compañía de escritura Montblanc y de las firmas de moda Dunhill, Lancel, Chloé, así como de otras marcas de menor tamaño.