La 54 edición de la Cibeles Madrid Fashion Week, arrancaba a primera hora del viernes 16 de septiembre con el desfile del diseñador Roberto Verino. El creador se ha inspirado en la naturaleza y el desarrollo sostenible, en una colección que apuesta por los tejidos naturales y ecológicos, como el lino, la seda o el algodón, que se estampan con motivos vegetales y colores inspirados en la tierra. Una propuesta al más puro estilo eco-chic, que toma cada vez más fuerza.
El segundo desfile fue sin duda el más esperado: la colección póstuma de Jesús del Pozo. Titulada New Classics, el diseñador traslada las noches de Manhattan a la pasarela, imaginando una mujer que derrocha elegancia. El diseñador quiso recuperar las líneas simples de los años 70 apostando por prendas claras y depuradas. Vestidos largos y caftanes de gran caída, en tejidos ricos como la organza, las sedas y tafetanes. Para la noche, los rojos, tejas y verdes se mezclan, recordando a las características combinaciones de la casa.
Andrés Sardá puso la nota acuática en la jornada con Mare Nostrum, una colección inspirada en el Mar Mediterráneo, en el cruce de culturas y de historias, desde la antigua Roma a la Grecia clásica y el exotismo de Egipto. Estampados étnicos, oro y plata, sedas y gasas ligeras, se iluminan con colores intensos como el azul, en diferentes gamas, fucsias, verdes y el siempre básico binomio de negro y blanco.
El diseñador Juan Duyos y su colección Cóctel convirtieron la pasarela en un viaje al pasado, a las colonias africanas, los años dorados de Hollywood o Indochina, con unos sombreros XL. La mujer Duyos, en tonos frescos y suaves, se mueve entre crépes de seda y lana, satén pesdo, muselinas etéreas y lanas frías y secas.
Adolfo Domínguez vuelve a utilizar el lino en su colección de primavera/verano 2012. Para ellas apuesta por las asimetrías y superposiciones, junto a estampados inspirados en la flor de lini de los cuadros de su hija Tiziana. Una mujer urbana, que no pierde la sofisticación, en una paleta cromática que va desde los colores blanco, crudo y cuerda, a los amarillos, rosas y azules. Para ellos, linos lavados y efectos desgastados, incluso en nuevas reinterpretaciones del frac y el esmoquin. El azul como protagonista.
Los andaluces Victorio&Lucchino se basan en la Abstracción, título que da nombre a la colección, en la que se imponen las formas y los volúmenes, se mezclan las texturas, lo rústico con los sofisticado e incluso el plástico, junto a organzas, tul de seda, tafetas de crepe o palletes de lentejuelas, para dar brillo a la noche, en colores lima, rosa, gris piedra y beige.
Angel Schlesser vuelve a los 40 reinterpretados en clave de 70, con clara inspiración de las noches del Palm Spring más lujoso. El diseñador introduce el lamé, tras varias colecciones abandonado, en siluetas ultra femeninas y sensuales. Rayas, prints de flores, turquesas calabazas o marfiles en vestidos hasta la rodilla, camiseros y pantalones extra anchos. La noche, en negro, blanco, verde esmeralda, oro y plata, brilla con luz propia.
Miguel Palacio cerró la primera jornada de la CMFW con un desfile muy personal, en el que ha investigado con nuevos tratamientos para trabajar los tejidos. Una propuesta repleta de detalles, en la que destaca el corte al bies, en siluetas sexy y muy ceñidas, gracias a sedas y guipures con hilo lurex y juegos cromáticos.
Primera jornada CMFW
La primera jornada de la pasarela madrileña apuesta por una mujer exquisita y muy femenina, y el recuerdo de in memorian de Jesús del Pozo.