Ni la vuelta al cole ni el cambio de armario han conseguido dar un giro a la tendencia negativa que impera en el consumo. Según el Instituto Nacional de Estadística, el índice de ventas del comercio al por menor cae un 3,4% respecto al mismo periodo de 2008. La alta tasa de desempleo del 17,93%, unida a la incertidumbre respecto a la inestabilidad económica en los meses venideros, frenan los impulsos de compra de una gran parte de la población.
Ante este panorama, las grandes cadenas son el único modo de distribución que ha logrado aumentar sus ventas respecto a septiembre del pasado año, gracias a su capacidad para ajustar márgenes y ofrecer unos precios imposibles de igualar por el pequeño minorista. Pese a ello, la peor parte se la han llevado las grandes superficies, que presentan la mayor tasa negativa (–3,3%).
Como consecuencia al descenso de actividad comercial, en septiembre cayó también el empleo en el sector minorista en una proporción del 4,2%. Además, disminuye en todos sus formatos, incidiendo especialmente en las grandes superficies, con un nivel de bajas del 9,6%.
¿Qué pasa fuera?
Si ampliamos el ámbito de análisis al extranjero, existen mercados que ya han invertido la tendencia. Este es el caso de las ventas minoristas en el Reino Unido, que este mes han experimentado la tasa de crecimiento más alta de los dos últimos años, según la Confederación de Industrias Británicas, aunque este organimsmo aún se muestra cauteloso.
Los ingresos han crecido un 8%, una cifra mayor a la conseguida en septiembre (3%) y que rompe con las expectativas previstas, situándose en el nivel más alto desde diciembre de 2007. Entre los sectores que más han mejorado se encuentran la ropa, el calzado y la piel.
Más atención al bolsillo tras las vacaciones
El consumidor mantiene su cautela, lo que provoca la caída de las ventas minoristas en el mes de septiembre.