El bag bar muestra sobre una pasarela móvil las piezas más deseadas de la firma
Con motivo de su nueva flagship en New Bond Street, Louis Vuitton ofreció anoche una gala a la que asistieron celebrities como Gwyneth Paltrow, Kirsten Dunst, Alexa Chung y Alice Dellal.
La boutique, que supera los 1.500 metros cuadrados, es un escaparate del lujo evidente, materializado mediante acabados en oro, materiales brillantes y unas escaleras de Leds que se encienden al paso del cliente. De hecho, la propia firma la señala como su maison más ostentosa.
Además, la marca ha celebrado esta inauguración con una colección en exclusiva de pañuelos impresos con estampados de Stephen Sprouse.
Pero la boutique es en sí misma un centro artístico. De hecho, la firma instó a Peter Marino, creador del espacio, a jugar con el arte dentro de la tienda. Y así ha sido, con Credit Card Destroying Machina, la escultura móvil de Michael Landy en la entrada y una pieza de Takashi Murakami en la zona reservada a la joyería.
Pero es en el apartamento VIP, un lugar al que se accede únicamente por invitación directa donde se despliegan piezas de la Fundación Louis Vuitton. La recepción está presidida por un Basquiat, y en el interior una obra de los británicos Gilbert & George comparte protagonismo con fotografías de Richard Prince.
Entre las curiosidades de la boutique aparece un bag bar, que muestra sobre una pasarela móvil las piezas más deseadas de la firma.
La estilista británica Katy Grand también ha participado en el concepto vistiendo a los maniquíes de la tienda con prendas de la última colección junto a otras rescatadas del pasado.
La tienda abrirá sus puertas oficialmente el próximo viernes.