Los frascos también cuentan historias

Los más recientes lanzamientos en perfumería compiten para ofrecer la imagen más poderosa en el punto de venta, retomando la tendencia de los frascos figurativos.

Redacción Condenast-profesional 31/10/2011

Kokorico
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  • Kokorico, de Jean Paul Gaultier
    Imagen de cortesía


Las marcas buscan filones con los que hacer frente a la competencia en los lineales

La saturación del mercado de perfumería lleva a las marcas a buscar nuevos filones con los que hacer frente a la dura competencia en los lineales. En este sentido, los frascos figurativos, de rotunda estética portadora de un mensaje, se erigen en poderosos elementos de reclamo.

Nadie puede negar que el opulento lingote de oro de 1 Million, evocador de un valor seguro en tiempos de crisis, ha contribuido enormemente al éxito del perfume masculino. Asi que para su declinación femenina, Lady Million, Puig optó por un fastuoso diamante. Y es que ya sabemos que la perfumería se rige por el consumo aspiracional...

Tras los torsos de Le Male y Classique, Jean Paul Gaultier (BPI) presenta Kokorico, en un frasco que gracias al efecto morphing se transforma en busto o perfil. También Sisley reproduce la silueta de un hombre alado sobre el frasco de su primer masculino: Eau d'Ikar.

Otra reincidente es Diesel (L'Oréal Lujo). Fuel for Life tomó la forma de una cantimplora y Only The Brave la de un puño que con cada una de sus tres posiciones posibles transmitía una actitud diferente (éxito, seguridad o energía). Ahora, el femenino Loverdose es un corazón atravesado por una daga.

El universo musical, que ya inspiró Play de Givenchy (LVMH) con un frasco que reproduce los dispositivos multimedia móviles, inspira ahora a Azzaro (Grupo Clarins) para Decibel, que adopta la forma de un micrófono. Julian Casablancas, líder de The Strokes protagoniza la campaña.

Esta renovada corriente de los frascos figurativos se inscribe en la tradición de aquellas auténticas obras de arte de Los Locos Años 20, realizadas por Schiaparelli, Molinard, Roger & Gallet o Lubin, y en ocasiones cinceladas por Baccarat y René Lalique.