Fue Génifique de Lancôme el producto que inauguró la tendencia en 2009. Un año más tarde, los cuentagotas, hasta ahora más vinculados al entorno médico que al universo cosmético, conquistan su espacio en los tocadores femeninos.
Su principal ventaja tangible es que permiten una dosificación precisa. Al mismo tiempo, confieren un plus al producto, dotándolo de un aura de tecnicidad.
Este otoño, las marcas "personalizan" las pipetas, adoptando distintos formas y materiales. Las encontramos en el Elixir Activador Celular de la gama Lift+ Reparador Anti-Edad de Diadermine, en el Elixir 7.9 de Yves Rocher, en Repaiwear Laser Focus de Clinique y, en una vuelta de tuerca, en Abeille Royale de Guerlain. Este exquisito frasco cuentagotas presenta un pulsador integrado en el tapón.