Los analistas prevén que las tiendas ampliarán sus horarios y ofrecerán más rebajas para recuperar el consumo perdido
Shopper Stopper, así han acuñado las emisoras de radio estadounidenses el último fin de semana antes de Navidad, durante el que las nevadas han frenado el consumo en lo que se dibujaba como el periodo de mayor comercio del año.
El pasado viernes eran muchos los trabajadores y clientes incapaces de acceder a las tiendas debido a la nieve y al hielo en Europa y Estados Unidos. Un hecho que movió a un gran número de consumidores a realizar sus compras online.
Según Bloomberg, los minoristas de Nueva York no sufrieron demasiado las tormentas de nieve el sábado pasado, aunque debido a las predicciones que alertaban de temporal un gran número de consumidores compraron sus regalos el viernes en lugar del sábado. Sin embargo, la ciudad también se ha visto aquejada de algunos efectos negativos, como la pérdida de miles de turistas que intentaban acceder a ella y no pudieron debido a las 800 cancelaciones de vuelos en los tres principales aeropuertos neoyorkinos.
Muchos centros comerciales cerraron el sábado, e incluso los que estuvieron abiertos vieron una actividad muy debilitada. Los analistas prevén que las tiendas ampliarán sus horarios y ofrecerán más rebajas para recuperar el consumo perdido, pero parece que los clientes se vayan a centrar en los productos esenciales más que en las compras por impulso, una de las claves del beneficio para los retailers en este periodo del año.
Al otro lado del Atlántico, Alemania experimentó temperaturas de hasta 33º bajo cero. Un hecho que contribuyó al incremento de las ventas de ropa y calzado de invierno. En Gran Bretaña, la nieve afectó al sureste de Inglaterra el viernes, lo que impidió que muchos trabajadores y clientes llegasen a la ciudad desde puntos del sur, a medida que se cancelaban trenes y las carreteras se hacían intransitables.
La consultoría Deloitte había estimado que estas navidades las ventas en el Reino Unido se elevarían un 0,5%, pero no queda claro cómo el tiempo de este fin de semana podría dañar las previsiones. Tampoco se sabe cómo afectará al comercio de Londres. La capital se ha beneficiado desproporcionadamente de la debilidad de la libra, un hecho aprovechado por los turistas, que ayudaron a elevar las ventas un 13% en el mes de noviembre, una cifra muy superior a la contracción del 2% para el resto del Reino Unido.
Se esperaba que durante el fin de semana se generasen alrededor de 1,23 miles de millones de euros en compras, pero con tiendas que han tenido sus estanterías vacías debido a retrasos en los repartos, incluso aquellos clientes que deseaban comprar no han encontrado lo que buscaban.