La IFRA reabre el debate sobre las materias naturales en la perfumería

Esta primavera se debatirá la enmienda número 45 de la IFRA, que pone en el banquillo a una docena de ingredientes naturales. La reformulación implica gastos para proveedores y marcas y exige una mayor creatividad a los perfumistas.

Noelia Salas 17/05/2010

Mirko Cano

A la IFRA está adherido el 90% del mercado mundial

La IFRA (International Fragrance Association), creada en 1973, es la autoridad que autorregula las prácticas de las casas de composición y que sirve de apoyo al trabajo de la Comisión Europea. A la IFRA está adherido el 90% del mercado mundial. Se trata de una asociación sin fines lucrativos que agrupa a los principales fabricantes: Firmenich, Givaudan, IFF, Mane, Robertet, Symrise y Takasago. Sus fines son promover la perfumería y dictar reglas de seguridad en cooperación con la industria.

Esta primavera, sus miembros estudian la enmienda número 45, que en esta ocasión 'encausa' a una docena de ingredientes naturales, entre los que figuran las fucomarinas presentes en el limón y el pomelo; los componentes tipo methyl eugenol y derivados, presentes en los aceites esenciales de rosa y nuez moscada; el methyl chavicol que aporta su nota característica al basilisco y al estragón; y el atranol y el chloratranol de los musgos de árboles, como el de roble.

Dentro del sector de la belleza, la perfumería es el segmento más afectado a nivel de formulación por las limitaciones de la IFRA, que se suman a las de la reglamentación REACH de sustancias químicas, también muy restrictiva.

Reformular sin desvirtuar
Las reglamentaciones hacen peligrar las composiciones más antiguas y las grandes casas de perfumes se enfrentan al reto de salvaguardar su patrimonio. Así las cosas, las revisiones de los clásicos en clave de modernidad se han convertido en una estrategia habitual, encaminada a preservar el negocio.

La reformulación implica un coste para las casas de composición que éstas no repercuten a sus clientes y moviliza al personal de las marcas para validar esos nuevos jugos. Por otro lado, reemplazar ingredientes sin desvirtuar la fórmula original no siempre es tarea fácil.

Los departamentos de I+D trabajan en el desarrollo de nuevas moléculas, otras variedades naturales o ingredientes de síntesis para reemplazar a los 'incriminados'. La química implica inversiones del órden de 5 millones de euros en el caso de nuevas moléculas y de 100.000 euros para conseguir nuevas materias primas naturales.

Aunque una fórmula debe contener al menos un 20% de materias naturales para ofrecer una riqueza que las fórmulas poliquímicas no tienen.

Sin embargo, muchos perfumistas son optimistas y creen que las paletas olfativas no se reducen sino que se renuevan y que todas estas restricciones les estimulan para explorar nuevas vías olfativas y mejorar las fórmulas ya existentes.

Los expertos aseguran que, si bien las consecuencias aún no son perceptibles, en diez años los perfumes habrán evolucionado notablemente y existirán menos fragancias 'estereotipadas', y es que los grandes clásicos de hoy son habitualmente jugos recargados.

Paradójicamente, en pleno boom natural, el proverbial miedo a la muerte de las sobremedicalizadas civilizaciones occidentales proscribe a las plantas e ingredientes naturales.