Première Classe deja una nota de optimismo que rompe con la etapa de cautela de las últimas ediciones
En una atmósfera dominada por el optimismo y la celebración, se desarrolló la última edición de Première Classe. Lo cierto es que la ocasión lo requería, pues el salón, celebrado en el parisino Jardín de las Tullerías, abría con una impecable selección de firmas, estrenaba imagen y celebraba su veinte aniversario.
El cinco de octubre concluyó el salón internacional de accesorios de moda en el que durante cuatro días se mostraron las colecciones para la primavera-verano de 2010. El cumpleaños de Première Classe deja una nota de optimismo que rompe con la etapa de cautela de las últimas ediciones. El número de visitantes ha aumentado un 3%, si lo comparamos con octubre del pasado año y un 15% si lo hacemos con marzo de 2009.
Consolidando su posición como feria de referencia internacional, el 57% de los asistentes han sido de fuera de Francia. Las cifras de representación han mostrado una tónica ascendente, sobre todo por parte de Italia que ha incrementado su participación en un 12%, y Alemania que lo ha hecho en un 20%.
Sin embargo, las caídas continúan en los países en los que la crisis ha calado de forma más profunda como España, que ha recortado en un 20% el número de buyers, y de forma más ligera, Japón (-3%).
Los expositores han manifestado la buena salud del negocio en general, ya que la caída del consumo ha favorecido la inversión en accesorios como la clave para completar y enriquecer los looks.
Claves estivales
Dos de los accesorios que han pasado temporadas relegados al segundo plano pasan a ser los must-have del próximo estío. Los sombreros y pañuelos serán las piezas imprescindibles en una temporada que busca la versatilidad.
La calidad es una de las apuestas del mercado en tiempos de cautela, por ello el sector se vuelca hacia las ediciones limitadas con el reclamo de la exclusividad.
Persisten los juegos de opuestos, los diseñadores vuelven por una parte a los básicos retomando las siluetas que los llevaron a la fama y dirigiendo su creación a los valores seguros como la simplicidad y la tradición. Pero la tendencia antagónica también reivindica su papel, con una estética que se acerca al heavy metal e incorpora el uso de piezas metálicas combinadas con piel. Vuelve la inspiración tribal más decadente impacta con piezas muy generosas de líneas geométricas.
La paleta fluor se prolongará una temporada más con incursiones de tonos tierra y carne.