Entrevista a Gilles Thévenin, director de Lubin

Con motivo de la introducción de la maison de perfumes en España, de la mano de la distribuidora Bomonde, charlamos con su actual director, Gilles Thévenin, todo un erudito del perfume.

Noelia Salas 14/05/2010

Idole

Preservar la especialización en un oficio, como ha hecho Lubin, conlleva mantener un tamaño modesto y aceptar una cierta confidencialidad

Gin Fizz

Lubin es una casa de perfumes parisina fundada en 1798. Más de dos siglos después de su creación, la maison toma un nuevo rumbo con Gilles Thévenin al timón. Nuit de Longchamp, un suntuoso jardín de flores blancas que eclosionó en 1934; Le Vétiver, inspirado por una tarde de nieve al pie de la catedral de Notre Dame; el chispeante Gin Fizz, creado en 1955 en honor a Grace Kelly; L’Eau Neuve, un chipre nacido en la primavera del 68; L de Lubin, un floral amaderado que destila el espíritu disco de los 70; y el primitivo Idole, el perfume número 466 de la casa parisina, son su carta de presentación.

En un mercado saturado, ¿cómo ha logrado sobrevivir una marca independiente durante más de dos siglos?
Lo cierto es que con el desarrollo de los perfumes de los creadores de moda Lubin perdió terreno en el mercado mundial. Al contrario que los perfumistas, los diseñadores se han convertido en personajes públicos. Se trata de un fenómeno del siglo XX. En los siglos anteriores, soberanas como María Antonieta o la emperatriz Josefina dictaban tendencias. Posteriormente, Paul Poiret o Coco Chanel, y más tarde Christian Dior, se convirtieron en los árbitros de la elegancia.

Los couturiers se erigieron así en profesionales 'generalistas', en directores de orquesta que coordinan a un amplio equipo de profesionales entre los que figuran zapateros, sombrereros, joyeros, marroquineros y perfumistas. Así se acabó con la especialización de los oficios. Las grandes marcas abarcan un amplio campo de creación, ya no venden artículos, sino un estilo de vida.

Preservar la especialización en un oficio, como ha hecho Lubin, conlleva mantener un tamaño modesto y aceptar una cierta confidencialidad. Lubin ha estado a punto de desaparecer en varias ocasiones y actualmente es una pequeña casa. Yo me esfuerzo en mantenerla viva y próspera, con unas dimensiones humanas pero sujeta a una gran exigencia de calidad.

Han reformulado las fragancias y rediseñado el packaging. ¿Renovarse o morir? ¿Qué perdura de los originales?
Intento restablecer una maison que a finales del siglo XX se había convertido en una antigua marca con una cierta notoriedad pero que había perdido su alma. La marca publicitaria se había impuesto sobre la maison Lubin, la comunicación primaba sobre la creación y la fabricación. Aspiro a rehabilitar la competencia de Lubin como perfumista especializado.

Ahora estoy dando marcha atrás, volviendo a la época de finales de los años 60, cuando Lubin era todavía una casa independiente de propiedad familiar. Afortunadamente, he encontrado a los testigos de la época, a los perfumistas que encabezaron la creación olfativa desde los años 50. Partiendo de las fórmulas originales, de aquellas que no habían sido alteradas por imperativos financieros, perfumistas de hoy en día las han ajustado a las nuevas reglamentaciones europeas conservando el espíritu original.

También he querido demostrar que Lubin sigue siendo capaz de innovar y que no es prisionera de su historia. En 2005, Olivia Giacobetti creó Idole, el primer Lubin del siglo XXI, que ha recibido una excelente acogida entre la élite de la moda, lo que no deja de ser paradójico ya que Lubin se mantiene al margen de ese circuito...

A continuación, relancé nuestros grandes clásicos, Nuit de Longchamp, Gin Fizz, L'Eau Neuve y L de Lubin respetando los frascos y las fórmulas originales en la medida en que la legislación vigente lo permite.

¿Dónde radica, a su juicio, el equilibrio entre una propuesta nicho y la rentabilidad que busca toda empresa?
No considero que Lubin sea una marca nicho. Esta expresión la han inventado los responsables de marketing de los grandes grupos para clasificar a las pequeñas marcas todavía independientes. Las agrupan a todas bajo este calificativo sea cual sea su historia, su vocación, su estilo olfativo... Entre las llamadas marcas nicho encontramos desde marcas de creadores vanguardistas hasta oportunistas 'alternativos'. Es un universo incoherente.

Yo no buscaba crear perfumes extravagantes al gusto de tan sólo unos pocos iniciados. Propongo bellas arquitecturas olfativas elaboradas con productos de calidad, una perfumería de factura clásica pero contemporánea, lo que me permite ser optimista respecto la rentabilidad futura de la casa. Creo que todavía quedan muchas personas con un criterio personal a la hora de elegir su perfume.

¿Cómo está estructurado el catálogo Lubin y qué nuevas historias contará la casa?
se divide en cuatro colecciones, cada una de ellas con una historia propia. Los clásicos engloban los perfumes de mayor éxito en el siglo XX y, por el momento, son tres. En torno a L'Eau Neuve y Le Vétiver se construirán sendas familias. Rindiendo tributo a África, Idole inauguró una colección que visitará otras civilizaciones. Más adelante lanzaremos una quinta colección de ediciones limitadas en pequeños formatos con materias primas tan exclusivas que no podemos garantizar una producción regular.

¿Lubin es fruto del trabajo de equipos in-house o tienen colaboradores externos?
Yo me ocupo de la creación artística, con la ayuda de un diseñador gráfico que me acompaña desde el principio. Serge Mansau ha dejado su impronta en el frasco de Idole y continúa siendo una gran influencia para mí. Olivia Giacobetti, Thomas Fontaine y Lucien Ferrero firman las composiciones olfativas. Aunque son creadores independientes están implicados a título personal con la maison.

¿Cuál es la vocación de distribución de Lubin? ¿En cuántos mercados y puntos de venta está presente?
Lubin es conocido entre ciertas élites culturales. No es una marca de estatus social sino más bien un secreto de iniciados. Por lo tanto, nuestra presencia sólo es significativa en unas veinte capitales europeas, en países como Francia, Gran Bretaña, Italia, Austria, Suiza, Alemania y, ahora, en España, donde contamos con 7 puntos de venta. Aunque también nos hemos introducido en Polonia y Rusia. Además, acabamos de abrir una pequeña filial en Estados Unidos.

En total, Lubin está presente en 350 puntos de venta y me encantaría alcanzar los 1.000 en los próximos años. Creo que así ofreceríamos un buen servicio a todas y todos aquellos que aman perfumarse por el mero placer del gesto y por la felicidad de quienes les rodean.