Transparencias cristalinas y blanco inmaculado, nombres francos y composiciones sencillas definen la tendencia
Menos es más es la máxima que rige ciertas propuestas de autor que sugieren el resurgir de una tendencia marcada por una evolución hacia un minimalismo cada vez más estricto.
Para muchos este retorno a lo esencial constituye una reacción contra la profusión de perfumes opulentos en la pasada década y, probablemente, contra el bling bling y los excesos anteriores a la crisis. Aunque se trata de una tendencia cíclica que ya en los años 90 ilustraron fragancias como CK One, L'Eau d'Issey o Pleaures, y que hoy se ve también en la moda a través de siluetas que evocan el chic fifties y el minimalismo tan 90's.
Transparencias cristalinas y predominio del blanco inmaculado, nombres francos y evidentes, composiciones sencillas (que no simples) y nada de recurrir al celebrity endorsement... Estas son las claves que definen estas propuestas que a menudo reposan sobre un concepto que sirve de fundamento a la marca o a una única materia prima. Entre los ejemplos más recientes: la monacal L'Eau de Serge Lutens (ahora también disponible en tamaño 50ml), la enigmática Untitled de Maison Martin Margiela, la etérea Amazing Grace de Philosophy o la camaleónica Not A Perfume de Juliette Has A Gun.
Esta última constituye quizás la propuesta más atrevida y polémica. Not A Perfume (en Bomonde) es esencialmente ambroxán diluido, una molécula desarrollada por Firmenich en los años 50 para reemplazar el carísimo ámbar gris y que se emplea habitualmente como nota de base. Nota favorita de Romano Ricci, ofrece una ventaja añadida: es libre de alérgenos.
Del lado opuesto se elevan las voces más críticas, que alertan de la necesidad de seguir innovando y experimentando para evitar caer en la rutina y el simplismo...