El nuevo bio

Las marcas de cosmética natural y orgánica invierten en la mejora de la sensorialidad y la eficacia de sus productos, pero unificar los criterios de certificación parece tarea imposible.

Noelia Salas 09/10/2009

Línea de Quercitina y Roble
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  • Línea de Quercitina y Roble de Korres
    Cortesía de Korres


En 2010 la cosmética bio habrá alcanzado una cuota de mercado del 10%

Línea Corporal de Granada
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  • Línea Corporal de Granada de Weleda
    Cortesía de Weleda

Organic Monitor apuntaba recientemente que en 2009 las ventas de cosmética natural y orgánica en Europa alcanzarían los 1.700 millones de euros, con un crecimiento del 13%.

El mercado experimenta estas evoluciones de doble dígito desde que se desató la fiebre por "lo natural", pero apenas representa un 3% de las ventas de cosmética a nivel mundial. No obstante, fuentes del sector coinciden en que para 2010 habrá alcanzado una cuota del 10%. En sus principales mercados europeos -Alemania, Francia y Reino Unido- ostenta cuotas del 5%, 3% y 2%, respectivamente.

La sofisticación del bio
Categorías de producto como los solares, la cosmética de color, la coloración capilar o los anticelulíticos aún no han logrado cumplir las exigencias de las entidades certificadoras debido a la naturaleza de los activos empleados. Sin embargo, la cosmética de tratamiento natural y bio se sofistica, ganando en sensorialidad y eficacia.

Las fuertes inversiones en investigación logran derribar las reservas de las consumidoras más reticentes, que cuestionaban su eficacia frente a la cosmética "de síntesis", encontraban sus texturas demasiado densas o no apreciaban el aroma de los aceites esenciales, por citar algunas de las quejas más habituales. De hecho, se ha sabido recientemente que el grupo L’Oréal venderá la fábrica de Sanoflore y cederá la producción de materias primas para concentrarse en la investigación bio.

Korres
Los laboratorios griegos utilizan una tecnología ganadora de un premio Nobel en su último lanzamiento. “La línea Quercitina & Roble acaba con el mito de que sólo funcionan las cremas antienvejecimiento convencionales”, afirma George Antholakis, director de comunicación de Korres Natural Products en Grecia. El activo estrella es la quercetina, un antioxidante flavonoide que estimula la actividad de los proteosomas, responsables de la eliminación de las proteínas dañadas. Lena Korres, confundadora de la marca, asegura que esta nueva tecnología completamente natural ofrece los mismos resultados que el retinol.

“Las texturas y las fragancias constituyen los mayores desafíos para la cosmética orgánica. Pero también hemos conseguido superar ambos retos con nuestra línea orgánica Materia Herba, que no sólo tiene un perfume y una textura muy agradables sino que ha demostrado su eficacia en tests clínicos”, continúa George Antholakis. “El extracto de madera de haya activa el metabolismo celular, mejora la oxigenación hasta un 71% y activa la síntesis de los queratinocitos”.

Weleda
En un ejercicio de acercamiento de los valores bio al universo del lujo, Weleda ha recurrido al perfumista Andreas Wilhem para el desarrollo de la fragancia de su nueva Línea Corporal de Granada. “Los aceites esenciales naturales son mucho más complejos que las fragancias sintéticas debido a su composición. Esto dificulta el trabajo pero también lo hace más emocionante”, asegura Wilhem. “Aplicamos procesos de tradición farmacéutica en la producción de nuestros cosméticos y los sometemos a los mismos controles de calidad que los medicamentos”, apunta Ulrike Weber, directora de marketing de Weleda en relación a la eficacia de sus cosméticos.

Kibio
El interés de los grandes grupos por este emergente mercado también ha contribuido notablemente a su crecimiento. “Al poner nuestra experiencia al servicio de la cosmética bio, hemos mejorado sensiblemente las texturas y la eficacia de los productos. Hay que saber asociar de la mejor manera posible los escasos ingredientes bio autorizados para obtener la mejor sinergia”, explica Lionel de Benetti, director de investigación y desarrollo de los Laboratorios Clarins y Kibio. “Los aceites esenciales no son solamente conservantes, son también principios activos y de aromaterapia. Ahora, pueden gustarnos o no…”, aclara Benetti.

Yves Rocher
“Desde 1977, Yves Rocher tiene 44 hectáreas de cultivos biológicos en La Gacilly (Bretaña), cuna histórica de la marca. Al contar, además, con laboratorios y canales propios de distribución, podemos ofrecer la mejor relación calidad-precio”, asegura Vincent Melice, director general de Yves Rocher España. Culture Bio, formulada a partir de 19 plantas de cultivo orgánico, es la última apuesta de la marca por la que llama cosmétique végétale.

Un terreno farragoso
A falta de una reglamentación nacional y/o europea, la cosmética natural y bio se rige por sellos privados que aplican sus propios criterios. Ante esta floración de entidades certificadoras y logos, ni siquiera las marcas parecen tenerlo mucho más claro que los consumidores.

El sello Cosmébio y los organismos certificadores Ecocert y Qualité France se crearon en Francia. A nivel europeo encontramos BDIH (Alemania), Bioforum (Bélgica), ICEA/AIAB (Italia) y Soil Association (Reino Unido).

En junio de 2009 se publicó la primera versión del estándar europeo Cosmos, fruto del trabajo de todas las entidades anteriormente citadas, que ofrece dos sellos: natural y bio. Su principal diferencia con Cosmébio es que, en lugar de un 10%, exige un 20% de ingredientes bio para otorgar dicho sello.

Natrue, su competidor más directo, tiene sede en Bruselas. Distingue entre tres niveles de certificación: natural, natural con bio y bio, y 13 categorías de producto. Natrue ya ha certificado más de 130 referencias.