El lujo se vuelve eco-compatible

Frascos recargables, packagings eco-concebidos, medidas de defensa de la biodiversidad... La presión social y los avances científicos tienden un puente entre el lujo y el desarrollo sostenible.

Noelia Salas 23/09/2010

Frasco desmontable FlowerbyKenzo
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  • Frasco desmontable FlowerbyKenzo
    Cortesía de Kenzo


Las recargas transmiten un mensaje de sobriedad y ofrecen una alternativa a la subida de precios

Garnier UltraLift Pro-X

El lujo siempre ha ido unido a suntuosos packagings y a opulentos dossiers de prensa, a menudo nada prácticos y además capaces de hacer hervir la sangre a cualquiera con un mínimo de conciencia medioambiental, no hablemos ya de militantes ecologistas convencidos. Al menos hasta ahora. Las políticas de gestión medioambiental nunca han ocupado tantos titulares. El reto está en distinguir entre el marketing verde legítimo y el "greenwashing"...

La prosaica verdad es que los grandes grupos cosméticos, como el resto de industrias, son analizadas con lupa por las ONG. El consumidor europeo, cada vez más concienciado, también se ha vuelto exigente. Así las cosas, las marcas intentan conciliar sus valores de seducción y lujo con la ética medioambiental y corporativa. Por su parte, los proveedores de packaging se esmeran en el desarrollo de soluciones compatibles con la imagen de exclusividad propia del segmento selectivo.

Algunos ejemplos
El conglomerado del lujo LVMH ha sido sin duda uno de las pioneros en implantar este tipo de políticas empresariales. Ya en 1992 creó una dirección de medioambiente.

El Orchidarium de Guerlain es un centro de biodiversidad en el que se estudian las aplicaciones potenciales de la la orquídea en la cosmetología de la longevidad.

Por su parte, los Jardines de Dior han hecho posible descubrimientos como el Edelweiss de la colección de productos Snow, el Longoza de Capture Totale o incluso la Vid de Yquem de L’Or de Vie. Con estas parcelas de terreno repartidas por todo el mundo y cultivadas por productores locales, Dior se asegura la trazabilidad y la reproductibilidad de sus extractos vegetales. Entre otras tecnologías poco contaminantes y procedimientos con un impacto nulo o mínimo sobre el medio ambiente que emplean, destaca la utilización del etanol verde o el CO2 supercrítico (aire comprimido y licuado).

Recientemente, Kenzo presentaba sus frascos recargables. "Kenzo, por su esfuerzo en este sentido, ha obtenido el sello de 'Eco Emballage', organismo público francés que organiza la separación de residuos y su posterior reciclado. La firma ha establecido su 'balance Carbono' a nivel internacional y se ha propuesto ir mejorando su impacto sobre el planeta de manera medible", nos explica Matías de Alzúa, Director General de LVMH Fragance Brands en España.

Por supuesto, también existe un beneficio económico. Algo que tampoco ocultan las marcas: las recargas transmiten un mensaje de sobriedad a los consumidores y ofrecen una alternativa a la subida de los precios.

El gigante francés de la belleza, L'Oréal, se ha comprometido ha reducir a la mitad sus emisiones de gases de efecto invernadero y su producción residuos y consumo de agua por cada producto acabado antes de 2015.

El compromiso de P&G se resume en cinco estrategias globales. Su primer objetivo para el año 2012 es desarrollar y comercializar “productos sostenibles innovadores”, entendidos como aquellos que reducen significativamente su impacto medioambiental (>10%) frente a productos anteriores o alternativos. La segunda estrategia se orienta a que las líneas de producción y operaciones reduzcan su impacto medioambiental en al menos un 20%. La tercera se basa en la responsabilidad social de las marcas y de la compañía a través de proyectos medioambientales o de ayuda a la infancia y apoyo a la mujer. Las dos últimas implican a sus empleados con el objetivo de introducir criterios de sostenibilidad en su trabajo diario y a sus socios e interlocutores externos para desarrollar acciones conjuntas encaminadas a fomentar el desarrollo sostenible.

La tendencia eco también se impone en el segmento nicho de perfumería. Buen ejemplo de ello es la marca francesa de perfumes con sello bio y de cultivo ecológico Honoré des Près.

Una logística sostenible
Entre las estrategias verdes destinadas a reducir las emisiones de CO2 puestas en marcha por algunos distribuidores, destaca la iniciativa de Marionnaud, que reducirá en 1,6 millones los kilómetros recorridos (-35%) por sus camiones.

Sephora abastece desde el pasado otoño 150 de sus 256 establecimientos franceses con un camión eléctrico.

La química verde
Las reacciones catalíticas son las favoritas de la química verde ya que permiten reducir los tiempos de producción y el consumo de energía. A pesar de que su implantación exige, entre otros importantes retos de formulación, revisar los procesos de producción, algo que resulta oneroso y difícil especialmente en periodo de crisis, en el mercado ya existen algunos ejemplos.

Uno de sus mayores exponentes, el Pro-Xylane de L'Oréal, es un activo antiedad derivado de la caña de azúcar que se sintetiza en tan sólo dos etapas.

Por su parte, Clarins reinvindica que cerca del 50% de los activos que emplea son vegetales.

Vidrio y plásticos se adaptan al mercado
Una nueva generación de plásticos reinvidican unos atributos casi idénticos a los del vidrio.

Los frascos dobles de Quadpack ofrecen un óptimo efecto visual, con impresión de profundidad y aspecto cualitativo. El recipiente para la fórmula está contenido en una pieza de polipropileno (PP), PMMA o SAN de máxima transparencia.

El vidrio INFINI de SGD, procedente de vidrio reciclado al 100% frente al 30% de los modelos clásicos, está disponible en cuatro envases estándar.

La alemana Rebhan ha desarrollado el "glass polymer". Concebido por Eastman Chemical es una variante del PET con formas rectangulares, redondeadas y ovaladas.