Los compradores potenciales de Christian Lacroix no ofrecieron el pasado jueves garantías para mantener sus propuestas, dejando a la compañía en una situación de incertidumbre.
Las autoridades competentes serán ahora libres para decidir si aceptan el plan de liquidación propuesto por Falic (propietarios actuales de la firma), por el que se cerrarían los negocios de alta costura y ready-to-wear y se prescindiría de la mayoría de los trabajadores de la empresa. Muchos de los acreedores serían compensados con acuerdos de licencia.
Christian Lacroix da trabajo a unas 100 personas, pero sólo 11 podrían mantenerse para administrar las licencias de accesorios y fragancias.
El administrador judicial Regis Vaillot ha comentado que no está todo perdido, y que podrían surgir nuevas propuestas de compra en los próximos meses.
Las pérdidas de la maison han alcanzado los 10 millones de euros, sobre unas ventas de 30 millones de euros.