La Comisión Europea ha notificado a Unilever su objeción a la compra de la división de cuidado personal y desodorantes de su competidora estadounidense Sara Lee.
El grupo anglo-holandés confiaba en cerrar la operación anunciada en septiembre de 2009 y cifrada en 1.275 millones de euros a finales de este año, pero el pasado mes de junio el supervisor de competencia de la UE abrió una investigación.
El ejecutivo de la UE estima que esta fusión crea cruces significativos en un serie de productos usados diariamente por los consumidores. Y es que Unilever es propietario de las marcas Dove y Sunsilk, entre otras, mientras que Sara Lee comercializa Sanex, Monsavon y Williams.
Unilever tiene dos semanas para responder a la notificación, posiblemente mediante pequeñas desinversiones que alivien los temores de competencia.